
Por mi tacto arrasado vaga
la marabunta en espiral
de todas las caricias despellejadas
en un pestañear tu huella deja de latir
colibrí arropado por la macabra manta
de hambre de ceguera de cadáveres
es tarde ya para madrugar
y la noche no te perdona
fiel señora abandonada
por un pedazo de carne cruda
con la sonrisa torcida bajo el sol
me siento y el hormigueo es un hecho
al filo de la cama buscando
la compasión de unos pies fríos
inquietos en el calambre
es tarde ya para perdonar
y la madrugada va cerrándose
en la piel y ante las extrañas palmas
de tus manos hoy desierto
la oscura larva teje una mortaja
tu cuerpo de nuevo se tumba
tu sombra sin embargo un día más se levanta
rumor de separar cuaderno y página
recorta los flecos que le sobran
plancha su triste silueta
reza al goteo lento de café y la veloz vía láctea
a golpe de mandíbula arranca
del vacío dulzón media caricia
y legionaria emprende la marcha
hacia el centro de la mina.
