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martes, 2 de abril de 2024

gods & monsters

 L. Á., L. Á., L. Á...

En una tierra de dioses y monstruos 
yo era el ángel del jardín del mal.
Rota, asustada, haciendo cualquier cosa
para arder como un faro.

Tú tienes mi medicina: fama, amor, licor; 
dámela lentamente, toma mi cintura y hazlo 
con suavidad. No me llevo bien con Dios, 
así que ahora canto.

Nadie me robará el alma, soy Jim Morrison 
en unas vacaciones salvajes:
juergas de motel, orgías, y cantando:
«Joder, sí, dámela, esto es el paraíso,
lo que de verdad quiero».
Es la inocencia perdida, 
                            inocencia perdida.

En la tierra de los dioses y los monstruos
yo era un ángel en busca de sexo duro, 
una grupi de incógnito haciéndose la cantante:
la vida imita el arte.

Tienes mi medicina, mi droga: dispárala 
directa al corazón, por favor, no quiero más:
Dios está muerto, dije: «Por mí está bien, cielo».

Nadie me robará el alma, soy Jim Morrison 
en unas vacaciones salvajes:
juergas de motel, orgías, y cantando:
«Joder, sí, dámela, esto es el paraíso,
lo que de verdad quiero».
Es la inocencia perdida, 
                            inocencia perdida.

Hablas como en las películas y me vuelves loca, 
porque la vida imita el arte.
Si me pongo un poco más guapa,
¿puedo ser tu chica? Me contestas:
«La vida no es tan complicada».

Nadie me robará el alma, soy Jim Morrison 
en unas vacaciones salvajes:
juergas de motel, orgías, y cantando:
«Joder, sí, dámela, esto es el paraíso,
lo que de verdad quiero».
Es la inocencia perdida, 
                            inocencia perdida.

(Lana Del Rey)

sábado, 19 de diciembre de 2009

con los ojos en paz


Si yo me quedara tranquila,
y al acostarme en mi cama
no hubiera nada
que me preocupara,
¿cómo sería mi vida?
Si vivir es morir cada día.

Quién pudiera mirar
con los ojos en paz;
y verme a mí misma
por el mismo prisma
que a los demás.

Si yo me llamara profeta,
poeta de causas perdidas,
cantor de tristezas
cantor de alegrías,
¿cómo serían mis versos?
Si cada verso que escribo está muerto.

Quién pudiera mirar
con los ojos en paz;
y verme a mí misma
por el mismo prisma
que a los demás.

Si yo no hubiera naufragado,
cerrado mi puerta con llave.
Si no hubiera heridas
en las despedidas,
¿cómo diría te quiero?
Si lo digo y no me lo creo.

Quién pudiera mirar
con los ojos en paz;
y verme a mí misma
por el mismo prisma
que a los demás.

(Cecilia)

miércoles, 22 de julio de 2009

el último poema (5): dedicatoria


Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.

(Leopoldo María Panero: Last river together, 1980)

sábado, 28 de junio de 2008

lapidaria


Lo más bello que han provocado en mí es hacer que me sienta, con un verso sin sentido, animal misterioso.

Recita casi la Niña Anacronismo con los pies hundidos en la arena plateada.

He pasado la noche en vela, responde Hórror Vacui; fractura de sueño. Aún tengo los ojos llenos de lágrimas de Moisés.

La selva de la conciencia bulle con ansia de nada. Un borbotón secreto presiona los ángulos de la Luna. En su parpadeo hay un brillo especial de seres invisibles
(enviando señales de espejo desde otro mundo

Lo que más me gusta es tu libro de piedras: las clasificas, las nombras, describes sus propiedades mágicas y dementes propietarios; pintas el significante, las chocas, tocas la estrella, tallas el órgano mineral
(hundes en magma la lengua

La Niña Anacronismo alza un guijarro al cielo y descalabra a Hórror Vacui.

Un hilo de sangre brota de su frente y va tejiendo una cuna de hojas y ramas y río abajo duerme
(duerme bebé buscando la teta de la loba

Lo más bello me lo has dado tú, sintiendo a zarpazo vivo mi instinto de alimaña agónica.

Confiesa la Niña y esconde la piedra.