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miércoles, 13 de febrero de 2013

gigante

La declaración de amor de un sociópata
Al que cumple las normas
Al cabrón que las hace
Al guardián de la honra
Al furtivo y al gánster

Al que pide permiso
Al de veras lo siento
Al nostálgico mustio
Al de vida sediento

A la loca que baila
Al del codo en la barra
A la dama de hielo
Y al de frágil coraza

A la bestia implacable
Al misericordioso
Al sumiso paciente
Y al rebelde nervioso

A esa niña tan mona
A la vieja entrañable
A la zorra sin fondo
Al buen padre y esposo

Al amante prudente
Al incauto amistoso
Al payaso en las fiestas
Al odiado de todos

Al del quiero y no puedo
Al que puedo y destrozo
Al gallito valiente
Y al que tiembla lloroso

Al oscuro inestable
Al don juan de la foto
Al que mueve los hilos
Al don nadie y al loco

Al pesado de anoche
Al listillo avispado
Al pedante ignorante
A esa metomentodo

Al aquí marginado
Al que sé que me falta
A la tonta del bote
Y al cretino que canta

Comprended que nunca sienta nada por vosotros

Soy un grito, soy montaña
Soy la voz que te acompaña
Entre la gente que amenaza nuestro amor

Ven conmigo, soy gigante
Y tú estás hecha como guante
A la medida de una joya como yo

(Julio de la Rosa: 
Pequeños trastornos sin importancia. 2013)

martes, 4 de mayo de 2010

la chiflada del paraguas


Aún recuerdo aquel paraguas
Que llovía por dentro.
Un paraguas que mojaba a quien lo usaba.

En los días soleados
Tú te ibas al centro.
Y la gente que pasaba te miraba.

Y fue entonces cuando me paré
A observar a la chiflada del paraguas.
Nadie terminaba de entender,
Y hubo una señora que gritó:
¡Enciérrenla!

Te escondí tras una esquina,
Cerraste aquel trasto,
Y nos fuimos sin preguntas a mi casa.

Y ahora llueve y caigo enfermo.
No salgo ni falta.
Solo veo agua caer sobre tu cara.

Y fue entonces cuando te busqué,
¿Vio usted a la chiflada del paraguas?
Nadie terminaba de entender,
Y hubo una señora que gritó:
¡Enciérrenlo!

(Julio de la Rosa)