sábado, 25 de diciembre de 2010

el último poema (25): escribir

Cuando era joven, escribía para llegar a ser. Hoy, cerca de la muerte, escribo para no ser. Mi meta es la inexistencia. Cada párrafo es un logro más en la búsqueda de la negrura a la que aspiro. Y el último párrafo, ese que quedará para siempre inconcluso, será también mi último triunfo, la definitiva ausencia de mí mismo.

(David Lagmanovich)

sábado, 18 de diciembre de 2010

mierda con sopas

Hay una fila india
de personas en pie clavadas
aliento con aliento con aliento
alma con asma
una cola kilométrica
para llegar al lugar
en donde reparten mierda
y pagan por estar
como estacas en hilera
y saben que la mierda
tampoco es gratis
pero no les importa todas
quieren su cucharada de mierda
porque tantas moscas
en procesión tan civilizada
en absoluto pueden estar equivocadas
y aunque algunas inconscientes
a empellones intentan colarse
su humana ambición es perdonada
e invitadas son de forma amable
a la reflexión y a amoldarse
y así entre pupa y chichón
sin duda la espera merece la pena
pues la promesa de tan deliciosa caca
tal ansia voraz despierta
que ya piensan en repetir entre babas
y las alas mutiladas y las arcadas
y la tasa mínima por sangrar
son menudencias
que lágrima lógica no hallan
en esta fila indígena real espléndida
en esta bendita cola
donde encadenados aguardamos
nuestra ración de mierda
mierda con sopas.

martes, 30 de noviembre de 2010

la punta de la madeja

Cuando ella descubrió su primera cana quiso arrancarla de un tirón, pero como el odioso pelo blanco se prolongaba, jaló y jaló, mientras su cuerpo se destejía, hasta que sólo quedó una niña llorando asustada.

(Gustavo Masso)

viernes, 26 de noviembre de 2010

canto de los muertos en vano

Sentaos y negociad
a placer, viejos zorros plateados.
Os esconderemos en un espléndido palacio
con vino, comida, buenas camas y hoguera
siempre que negociéis y renegociéis
las vidas de nuestros hijos y de los vuestros.
Que toda la sabiduría del universo
converja para bendecir vuestras mentes
y os guíe en el laberinto.
Mas fuera, en el frío, os esperamos,
el ejército de quienes morimos en vano,
nosotros, los del Marne y de Montecassino,
los de Treblinka, Dresde e Hiroshima:
y nos acompañan
los leprosos y tracomatosos,
los desaparecidos de Buenos Aires,
los muertos de Camboya y los moribundos de Etiopía,
los comerciantes de Praga,
los desangrados de Calcuta,
los inocentes masacrados en Bolonia.
Pobres de vosotros si al salir no estáis de acuerdo:
seréis estrujados en nuestro abrazo.
Somos invencibles porque somos los vencidos.
Invulnerables por caídos:
nosotros nos reímos de vuestros misiles.
Sentaos y negociad
hasta que se os seque la lengua:
si sobrevivís al daño y la vergüenza
os hundiremos en nuestra putrefacción.

(Primo Levi, 14 gennaio 1985)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

el último poema (24): alegría de pizarnik


Algo caía en el silencio. Un sonido de mi cuerpo. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

(Alejandra Pizarnik:Textos de Sombra y últimos poemas,
póstumo tras ese 25 de septiembre de 1972,
a los 36, con cincuenta pastillas del sueño).

¡no!


¡Morir!... ¿Dormir?... ¡No!
No quiero que la muerte sea un sueño.
Del sueño se despierta.
Que no entre más el Viento sigiloso
por las narices de mi arcilla, a besarme otra vez.
Los ojos cerrados para siempre.
Quiero un sueño sin sueños... Nada.

(León Felipe)

sábado, 20 de noviembre de 2010

el último poema (23): storni


esternón
es una palabra dura como un hueso
esternón suena a epitafio
el estornino es un pájaro
creo
y a Alfonsina
sus huesos no la querían

anatomía de un epitafio
dos puntos
todo cuanto he escrito
últimamente
son epitafios
estoy armando un esqueleto
es un buen verso para empezar
luego encajas los órganos internos
la carcasa doble del cuerpo
en carne viva
y otra vez te sobra una pieza
y siempre es últimamente

todo cuanto he construido
son puentes de huesos
para huir de mi esternón
una huida hacia la noche en la noche
a cara de noche
sin hacer prisioneros
perdiendo en el intento
la sal de la tierra
los tornillos en el mar

esternón
es una palabra dura
como el galápago corazón
Alfonsina no tenía
esternón
y aunque el buzón le escupía
todas sus cartas de despedida
todo lo que puedo escribirle esta noche
antes de que la melancolía
gota a gota acabe de abrir mi frente
es esternón y huida

y usó tantas identidades secretas
que olvidó el secreto de sus huesos de pájaro
todo
últimamente me vuela
es que todo
me suena
a epitafio a hueso a secreto

todo cuanto buscó fue el calor de los otros
que son el infierno verdadero.