
Levantas la piedra
donde estaba el poema.
Una primera estrella empieza a brillar.
De pronto el cielo
entero se desgarra: polvo de palabras
montón de piedras minúsculas
que suben la montaña.
Ves el árbol
y la hoja y la yema
-todas las cosas que aún nunca
habías visto.
(Hélène Dorion)
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