sábado 7 de noviembre de 2009

buenas noches hermosa


Buenas noches hermosa
que sueñes con demonios
con cucarachas blancas

y que veas las cuencas
de la muerte mirándote
con mis ojos en llamas

y que no sea un sueño

(Óscar Hahn)

sábado 31 de octubre de 2009

acto comunicativo #1


En la madrugada del Domingo de Resurrección, el señor Valmiki, desde un motel de carretera perdida, llama por teléfono a su esposa para comunicarle que le duele el lóbulo derecho de la oreja izquierda, y que no volverá a casa nunca jamás (si Dios quiere).

sábado 17 de octubre de 2009

lugar común


Has tardado siete eclipses
en leer descalzo
los indicios de muerte de tu cama al baño
has necesitado mil y una noches en blanco
para comprender
que lo que sientes en el pecho
no es
la música de las esferas
sino la vida
esa angina que cuando eras adolescente
se jugó a los dados con Dios
tu cuerpo celeste
y ganó
el azar
claro
y ahora eres tan sabio
y tu tos tan ferina
que a tus pies el pasillo es
una senda infinita
el suelo está frío
y andas perdido en la ingenua oscuridad
de tu propio hogar.

domingo 11 de octubre de 2009

el último poema (13): león artigas


Poco se sabe de este poeta misántropo, maldita alma, nacido en Badajoz el 6 de agosto de 1931. Publica dos libros de poemas: Sumideros y Apostillas de un cadáver. A partir de ahí, su mirada severa contra los viandantes desde su ventana; la brutalidad despiadada consigo mismo. Seis años sin palabras. Una carta de despedida. Un tiro en la boca.

Imploraré tan solo un destello
cegador de lucidez
para devolverle a Dios
un cadáver de lujo.

En la nota de despedida, el poeta se lamenta de haber dejado constancia escrita del inenarrable horror que le inspira el mundo. Confiesa, además, el voraz remordimiento por haber desatendido los consejos de su padre (quien, al parecer, regentaba una herrería) y no haber consagrado su vida a pegar martillazos.

Sé que hay muchas personas
que no entenderán lo que quiero decir: Aquéllas
incapaces de esconderse detrás de una mata
y salir con una flor y un cuchillo en la mano
al encuentro del primer caminante.

Revela Georg Trakl (otro íntimo suicida 'de flor y cuchillo'): Al despertar adviertes la amargura del mundo, toda su irredente culpa. Tu poesía es una expiación imperfecta.

La noche del 14 de febrero de 1984, León Artigas, 'el herrero frustrado', se introduce una pistola entre los dientes y silencia de golpe toda la imperfección del universo.

EFLUVIO

Que cada cual se haga a sí mismo digno
de esperar un misericordioso hachazo.

(LA LECCIÓN DEL VERDUGO.
De Apostillas de un cadáver)

Cuarenta largos años de mi vida
he mimado al ser infecto
que habita en mis entrañas. ¿Qué soy
sino un desagüe nauseabundo? Por mis venas
han corrido las más sórdidas pasiones.
Me han embozado culpas, rencores,
despojos tenebrosos de mezquinas crueldades.
De tan sólo un milagro me envanezco
y es de no haber sucumbido
a los líricos reclamos de la autocompasión.
A mí me honra el hachazo que merezco
y esta digna humillación
de haber sido más culpable que verdugo.

(De Sumideros)

viernes 25 de septiembre de 2009

caja de cambios


Ovillo mi cuerpo dentro de la caja con iconos fuego, fuga nuclear y niño partido en dos. Paro el reloj de pulsera; lo pongo en hora. Vuelvo a pararlo. Fuera graniza. Calculo el agujero perfecto. La ventisca entre las tejas ocres. Rumor de quirófano. El beso momia. Mamífero sombra sigilosamente polen en alta mar

Doy por fin con el momento: finales de noviembre jueves a última hora. Me brinda una pistola. Aguardo a que la lengua se descongele al sol y articule las palabras exactas: soy esclavo de mis manos

(saltan todas las alarmas

martes 15 de septiembre de 2009

el último poema (12): francesca woodman


Desde que, con 13 años, Francesca Woodman decide inmortalizarse con una pequeña cámara Rolleiflex, hasta la fotografía mental de su muerte, hay desnudez surrealista, piel, desgarradura esquelética, cuerpos en el espejo, sensualidad fantasmal, búsqueda, misterio...; esto es: toda una inspirada-inspiradora poética de magia encarnada-descarnada en blanco y negro.




Dice en su diario adolescente: Esta noche no estoy contenta. Pienso y hablo a menudo sobre mi detestable tendencia al romanticismo. Creo que el esfuerzo de deshacerme de esta actitud en mi trabajo ha tenido un extraño efecto en mi vida... La fotografía es también una manera de conectar con la vida. Hago fotos de la realidad filtradas a través de mi mente.

Esta fuga del romanticismo es ardua para la joven artista estadounidense (tanto que le cuesta la vida). Se expresa a través del cuerpo -a menudo el suyo-, o partes del cuerpo. Despoja la imagen de color, ornamentos, detalles significativos, sentimentalismo. El escenario es un espacio incierto y austero: una pared deteriorada, un dormitorio cochambroso, un tablado. En este lugar se desnuda la piel, se vislumbra a través de un desgarrón en la ropa, ensombrece, brilla, se enfrenta al espejo...; pero siempre nos habla la piel en libertad, con una desnudez que parece querer desnudarse aún más. Hasta helarnos el alma. No hay desesperación o melodrama en su objetivo. No hay un significado evidente. Hay sugerencia, duda, experimentación. Arte.


Francesca pone en su muerte todo ese sedimento romántico que ha ido filtrando de sus fotografías y, en enero de 1981, se lanza al vacío desde una ventana de Manhattan. No ha cumplido los 23 años. Se lleva al país de los sueños el enigma de títulos tan turbadores como: 'Y se me había olvidado cómo se lee música' o 'Y un día más desperté sola en estas sillas blancas'.




lunes 7 de septiembre de 2009

el último poema (11): teresa wilms montt


Hay en mi alma un pozo muerto, donde no se refleja el sol, y del que huyen los pájaros con terrores de virgen ante un misterio de cadáveres.

En 1921, Teresa Wilms Montt, poeta chilena, cae enferma de dolor en París. Se encierra en una habitación de la 'avenue' Montaigne y espera que la muerte se lleve su negra alma. Apenas come, fuma sin parar y se atiborra de medicamentos hasta que, en diciembre, ingiere una fuerte dosis de veronal y su vida se consume.

Esta resolución radical responde, claro, a la voluntad íntima y última de la persona; pero también, por supuesto, a la sociedad ultramachista que le toca vivir, en donde el talento es cosa de hombres, el molde del 'eterno femenino' es trampa perfecta y arrancarse la vida es la única explosión de libertad que se puede permitir una mujer.

Mi alma es un palacio de piedra, donde habitan los ausentes, trayéndome la sombra de sus cuerpos para alivio y compañía de mi vida.

Mi alma es un campo desbastado donde el rayo quemó hasta las raíces, y donde no puede florecer ni el cardo.

Mi alma es una huérfana loca, que anda de tumba en tumba buscando el amor de los muertos.

Mi alma es una flecha de oro perdida en un charco de fango.

Mi alma, mi pobre alma, es una ciega que marcha a tientas sin apoyo y sin guía.

Anarquista, sindicalista, feminista, masona; casada a los 17 con un marido violento y alcohólico con quien tiene dos hijas y a quien engaña con un amante...; su vida, desde su juventud chilena, parece una protesta encarnizada contra su familia y los valores de la alta sociedad burguesa que ésta representa. Un 'Tribunal Familiar' castiga su rebeldía recluyéndola en un convento -¡esto ocurre en el siglo XX!-, donde hará su primer intento de suicidio.

Ayudada por Vicente Huidobro, Teresa escapa del convento. A partir de entonces viaja por el mundo (Buenos Aires, Nueva York, Madrid, Sevilla, París...); intenta trabajar de voluntaria para la Cruz Roja en la Primera Guerra Mundial, pero es arrestada por ser confundida con una espía nazi; frecuenta tertulias, antros y otros círculos literarios impregnándose de las vanguardias; convive con intelectuales (Valle-Inclán, Gómez de la Serna...); escribe artículos, memorias y libros de poemas…

Finalmente, tras un fugaz y doloroso reencuentro con sus hijas, se hunde en una profunda depresión y sus huesos terminan encajonados en la fatídica habitación de París. Tiene 28 años. Antes de morir confiesa a su diario:

Me siento mal físicamente. Nunca he tributado a mi cuerpo el honor de tomar su vida en serio, por consiguiente no he de lamentar el que ella me abandone. Nada tengo, nada dejo, nada pido. Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había. Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido. Morir, después de haber sentido y no ser nada...