viernes 4 de diciembre de 2009

la carretera


Al día siguiente salieron de la quebrada y tomaron de nuevo la carretera. Le había hecho una flauta al chico con un trozo de caña de la cuneta y se la sacó de la parka para dársela. El chico la cogió sin decir palabra. Al cabo de un rato se quedó un poco rezagado y minutos después el hombre oyó que tocaba. Una música amorfa para la próxima era. O quizá la última música de la Tierra, surgida de las cenizas de la devastación. El hombre se volvió y le miró. Estaba sumamente concentrado. El hombre pensó que parecía un triste y solitario niño huérfano anunciando la llegada al condado de un espectáculo ambulante, un niño que no sabe que a su espalda los actores han sido devorados por lobos.

(Cormac McCarthy)

sábado 28 de noviembre de 2009

si


si las paredes están llenas de silencio
y las calles están llenas de gente
y la habitación está llena de palabras
y los árboles están llenos de palomas
y las palomas están llenas de árboles
y las palabras están llenas de habitaciones
y la gente está llena de calles
y el silencio está lleno de paredes
por qué todo está vacío

(Sergio R. Franco)

domingo 22 de noviembre de 2009

el último poema (14): i love you


EL ADIÓS

Ya todo está perdido. Te hundes
sin remedio. Qué inútiles y tristes
parecen las palabras en el fondo
angustioso de tus versos. Es demasiado
tarde. No tienes muchas ganas
de escribir, pero sabes despedirte
y, acaso, liberarte de tus viejos rencores
oxidados, de esos torpes anzuelos
sumergidos como anclas en las profundidades
sombrías de tu orgullo. Vamos. Es la hora
del adiós y ya todo está perdido. Nadie
vendrá a salvarte. ¿Por qué no has de escribirlo?
Te quiero.

El 15 de noviembre de 1980, el poeta salmantino Severino Tormes, en una curva de camino a Tordesillas, estrella su automóvil definitivamente. En la última confesión a su diario, fechada el mismo día, revela su decisión fatal:

Tengo la sensación de haber vivido absolutamente en vano. ¿De qué me han servido los libros, la música, el amor, la poesía? Una amarga carcajada contra un árbol y otra eterna en el infierno.

Quince inviernos después, Richey Edwards, letrista y guitarra del grupo galés Manic Street Preachers, desaparece tras años de depresión, anorexia, automutilación, poesía y otros desórdenes. Deja un coche abandonado cerca del puente del Severn, en Gales, y tres palabras escritas en un pedacito de papel:

I love you.

sábado 7 de noviembre de 2009

buenas noches hermosa


Buenas noches hermosa
que sueñes con demonios
con cucarachas blancas

y que veas las cuencas
de la muerte mirándote
con mis ojos en llamas

y que no sea un sueño

(Óscar Hahn)

sábado 31 de octubre de 2009

acto comunicativo #1


En la madrugada del Domingo de Resurrección, el señor Valmiki, desde un motel de carretera perdida, llama por teléfono a su esposa para comunicarle que le duele el lóbulo derecho de la oreja izquierda, y que no volverá a casa nunca jamás (si Dios quiere).

sábado 17 de octubre de 2009

lugar común


Has tardado siete eclipses
en leer descalzo
los indicios de muerte de tu cama al baño
has necesitado mil y una noches en blanco
para comprender
que lo que sientes en el pecho
no es
la música de las esferas
sino la vida
esa angina que cuando eras adolescente
se jugó a los dados con Dios
tu cuerpo celeste
y ganó
el azar
claro
y ahora eres tan sabio
y tu tos tan ferina
que a tus pies el pasillo es
una senda infinita
el suelo está frío
y andas perdido en la ingenua oscuridad
de tu propio hogar.

domingo 11 de octubre de 2009

el último poema (13): león artigas


Poco se sabe de este poeta misántropo, maldita alma, nacido en Badajoz el 6 de agosto de 1931. Publica dos libros de poemas: Sumideros y Apostillas de un cadáver. A partir de ahí, su mirada severa contra los viandantes desde su ventana; la brutalidad despiadada consigo mismo. Seis años sin palabras. Una carta de despedida. Un tiro en la boca.

Imploraré tan solo un destello
cegador de lucidez
para devolverle a Dios
un cadáver de lujo.

En la nota de despedida, el poeta se lamenta de haber dejado constancia escrita del inenarrable horror que le inspira el mundo. Confiesa, además, el voraz remordimiento por haber desatendido los consejos de su padre (quien, al parecer, regentaba una herrería) y no haber consagrado su vida a pegar martillazos.

Sé que hay muchas personas
que no entenderán lo que quiero decir: Aquéllas
incapaces de esconderse detrás de una mata
y salir con una flor y un cuchillo en la mano
al encuentro del primer caminante.

Revela Georg Trakl (otro íntimo suicida 'de flor y cuchillo'): Al despertar adviertes la amargura del mundo, toda su irredente culpa. Tu poesía es una expiación imperfecta.

La noche del 14 de febrero de 1984, León Artigas, 'el herrero frustrado', se introduce una pistola entre los dientes y silencia de golpe toda la imperfección del universo.

EFLUVIO

Que cada cual se haga a sí mismo digno
de esperar un misericordioso hachazo.

(LA LECCIÓN DEL VERDUGO.
De Apostillas de un cadáver)

Cuarenta largos años de mi vida
he mimado al ser infecto
que habita en mis entrañas. ¿Qué soy
sino un desagüe nauseabundo? Por mis venas
han corrido las más sórdidas pasiones.
Me han embozado culpas, rencores,
despojos tenebrosos de mezquinas crueldades.
De tan sólo un milagro me envanezco
y es de no haber sucumbido
a los líricos reclamos de la autocompasión.
A mí me honra el hachazo que merezco
y esta digna humillación
de haber sido más culpable que verdugo.

(De Sumideros)