jueves 23 de febrero de 2012

el ser indiferente nada es

VI

Las palabras del poema, su indocilidad, su número, su insignificancia, conservan en el corazón el instante impalpable, beso lentamente posado en la boca de una muerta, dejan el aliento suspenso en lo que ya nada es.

La transparencia del ser amado, milagrosa indiferencia, lo que extravía, extraviado en el cristal incontable de la luz: no pensar en ello nunca más.

(Georges Bataille)

el mal

…fiesta a la que me invito solo, donde rompo a más no poder el lazo que me liga a los demás. No tolero ninguna fidelidad a ese lazo. Cualquiera que ame está obligado a romperlo. El acto de amor cabal consistirá en ponerme desnudo por la noche, en la calle, no por una mujer retrasada sino por un imposible, a vivir yo solo en un silencio seguro. Haría allí lo inconfesable, diferente de lo que puedo decir con alguna insignificancia vulgar en lo que no se pensaría. Podría defecar, acostarme encima y llorar. Avergonzaría incluso a quien se jacta de entenderme –que no me imagine vulgar–. No quiero ni gozar ni asquearme, y sin embargo...

Los ojos abiertos desmesuradamente, contemplar el cielo, las estrellas, en el estado de inocencia.

Ser una mujer trastornada, desnuda, los ojos en blanco. Sueño de ausencia y no de placer. Ausente ella, es todavía más el mal lo que ansío gozar, el mal, la necesidad de negar el orden sin el cual no se podría vivir.

Los hombres se desconocen en el bien y se aman en el mal. El bien es la hipocresía. El mal es el amor. La inocencia es el amor del pecado.

Interesado, el mal es un bien para el malhechor. El mal auténtico es desinteresado.

En lo que tiene de íntima, de dulce, de desinteresada, la sociedad reposa sobre el mal: es como la noche, hecha de angustia.

(Georges Bataille: El pequeño)

viernes 10 de febrero de 2012

el muerto y la luna

Un anciano ve un muerto sobre el que caía la claridad de la luna. Reúne gran número de animales y les dice:

—¿Cuál de vosotros, valientes, quiere encargarse de pasar el muerto o a la luna a la otra orilla del río?

Dos tortugas se presentan: la primera, que tiene las patas largas, carga con la luna y llega sana y salva con ella a la orilla opuesta; la otra, que tiene las patas cortas, carga con el muerto y se ahoga.

Por eso la luna muerta reaparece todos los días, y el hombre que muere no vuelve nunca.

(Blaise Cendrars: Antología negra)

viernes 20 de enero de 2012

pantera

Dicen que para vencer el insomnio es indispensable, de un solo golpe, dividir con el cuchillo de la vigilia el corazón de la bestia en dos mitades exactas.

Determinado la enfrento.

De rodillas frente a ella hundo el cuchillo en mi pecho. ¿Quién puede saber dónde tiene el corazón esa pantera?

(Edilberto Aldán)

sábado 14 de enero de 2012

fragmento

Custodiado por esfinges de cristal, un tesoro persa aguarda vanamente en las profundidades de mi cerebro. Ejércitos de caballeros humeantes, montados en osamentas de potros, lo dejaron ahí: para hostigar mi codicia todas las noches. Las esfinges, posadas a cada extremo de un sepulcro dividido por una escalinata que conduce a donde está el tesoro, vigilan la ascensión de seres amortajados. A sus pies brilla un césped cuajado de rocío: el parque de las ninfas. Hay alamedas a lo lejos, amores de bronce y en medio del jardín un fáustico reloj, mudo para siempre. Yo frecuento con pasitos de rata los senderos de grava, sólo por el placer de pisar arena imaginaria. Mientras camino, advierto una lluvia incipiente. No se me ocurre nada: estoy absorto, contemplando esa luna de plata que brilla junto al sol.

De pronto, el cielo se quiebra como un espejo.

(Emiliano González: Los sueños de la bella durmiente)

jueves 5 de enero de 2012

LXII

Cráneo desfigurado
Por el hambre de los muertos
Que sólo saben del ser y de la nada
De los muertos que ya no hablan de la agonía
Y el cadáver incendia la luz de la tarde
Oh vida, gran prostituta
Oh barco de «Nunca Jamás»
En el que se dice «Nunca más» al poema
Nunca más a mi frente.

(Leopoldo María Panero: Cantos del frío.
Casus-Belli, 2011)

domingo 1 de enero de 2012

derrota

Yo que no he tenido nunca un oficio

que ante todo competidor me he sentido débil

que perdí los mejores títulos para la vida

que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)

que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos

que me arrimo a las paredes para no caer del todo

que soy objeto de risa para mí mismo

que creí que mi padre era eterno

que he sido humillado por profesores de literatura

que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada

que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida

que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo

que tengo vergüenza por actos que no he cometido

que poco me ha faltado para echar a correr por la calle

que he perdido un centro que nunca tuve

que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo

que no encontraré nunca quién me soporte

que fui preterido en aras de personas más miserables que yo

que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición

que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)

que nunca podré viajar a la India

que he recibido favores sin dar nada en cambio

que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma

que me dejo llevar por los otros

que no tengo personalidad ni quiero tenerla

que todo el día tapo mi rebelión

que no me he ido a las guerrillas

que no he hecho nada por mi pueblo

que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable

que no puedo salir de mi prisión

que he sido dado de baja en todas partes por inútil

que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno

que me niego a reconocer los hechos

que siempre babeo sobre mi historia

que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento

que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo

que no lloro cuando siento deseos de hacerlo

que llego tarde a todo

que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas

que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable

que no soy lo que soy ni lo que no soy

que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras

que he vivido quince años en el mismo círculo

que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado

que nunca usaré corbata

que no encuentro mi cuerpo

que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano

me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

(Rafael Cadenas)