viernes, 28 de mayo de 2010

con el corazón en cueros


Todos los imbéciles de la Burguesía que pronuncian continuamente las palabras: «inmoral, inmoralidad, moralidad en el arte» y otras idioteces semejantes, me llevan a pensar en Louise Villedieu, puta de a cinco francos que, un día que me acompañaba al Louvre, donde no había ido nunca, se puso roja y se cubrió la cara, mientras me tiraba constantemente de la manga y me decía, ante estatuas y cuadros inmortales, que cómo se podían exhibir públicamente semejantes indecencias.

(Charles Baudelaire)

6 comentarios:

virginia dijo...

se escandaliza una prostituta ante la inmoralidad.
Yo hago al contrario, escandalizarme ante la moralidad, en mi opinión esta ya pasada de moda.

La buena mano dijo...

Llevo cuarenta días y cuarenta noches sin cortarme el pelo. Mi aspecto empieza a ser el de una docena de violinistas en paro. Los bárbaros de Asia Menor somos tipos peludos, tanto, que el sombrero ya empieza a quedarme pequeño. Ya he aprendido a utilizar los brazos, ahora estoy aprendiendo a pasear horizontalmente en vela entre universales anchuras, practicando risas y regocijo, sátira. El fin de todo ya está en los lubros, de Roma y, sí, también de Babilonia. Dientes apretados, recuerdos, mucho calor volcánico. Las calles de Arkham, las llanuras de Jericó, mucho ruido, deslizarse como un reptil en abstracto. Una galería de acuarelas, Debussy y una plancha Fagor. El mar y los peces sin ojos y la Nostromo, que solo era una maqueta. Sinfonía. Una mesa en una esquina de la Grosse Strasse Place de Karlsrühe y jazz en la ópera, relojes de alarma - ¡Polizei, polizei!- y el claqué de la muerte. Conversación con un árbol después de las nieves. El rugido de Dostoievski, y el sol oscuro, el sol del norte. Siempre ese oscuro sol del norte. Ya no me gusta el te. Ay, te encontré, Niño Muerto.

Li-* dijo...

La pobre señora no disfrutaría nada de nada de su visita. Qué lastima, oiga usted y además puta...

francisco javier casado dijo...

bien hallados todos:

que el arte nos absuelva y la poesía borre el pecado original.

que las putas vayan a los museos y las obras de arte a los prostíbulos.

que los niños muertos revivan y jueguen, y que los muertos vivientes sigan gestionando la triste empresa de su propio funeral.

y que a la buena mano le siga creciendo la greña poética y que baile la tarantela...

y, si entonces duerme,
que me responda:

sombreritos eres?

La nariz de Cleopatra dijo...

Sí, ese soy yo, sombreritos. O lo fui, porque ahora soy una nariz. Una nariz respingona, astuta, y muy, muy peligrosa que opina que sigue teniendo usted un magnífico y muy poderoso swing. Y en el manejo del put, opina esta nariz que ha mejorado usted sensiblemente. Aquí un fan para los restos, don Francisco Javier.

Y, oh-oh, qué ven mis ojos. La niña piloto también por aquí. La comandante Wkowalski. Missis Kandinski redivida. Ah, qué tiempos aquellos, cuando en vez de compartir pastitas y tacita de te, nos conformábamos con un Ibupofreno digital y pixelado, allá por la última hora de la tarde, tal que un manzano en flor que se repetía hasta el infinito. Un placer volver a saber de usted. Mis respetos, señorita Li.

Li-* dijo...

Mis respetos, I.
Siempre oculto, es un placer que aparezca, como un animal criptozoológico.
¿O es un sueño de exploradores?