
No importa el antes ni el después. No importa quién: Evelyn McHale, por ejemplo, de 23 años; ni cuándo: primavera del 47; ni el porqué (tachado en su última nota antes de saltar): «Él está mucho mejor sin mí... Yo no podría ser una buena esposa para nadie»; ni desde dónde: mirador del Empire State Building, planta 86; ni cómo: niebla a través, contra el techo de una limusina de las Naciones Unidas aparcada en la acera. El impacto sonó igual que una explosión. Pocos minutos después, el estudiante de fotografía Robert Wiles se acercó y capturó el instante. (Clic).
El momento. Eso es lo que importa. No la verdad o la mentira. Ni Wiles, turista accidental de la inspiración. Ni la revista Life, donde fue publicada la fotografía semanas más tarde, con la leyenda melodramática exigida por el suceso. Ni Warhol, que multiplicó —cómo no— a la joven en una serie azulona titulada Suicide (Fallen Body). No importa nada. Es arte moderno. Los futuristas se equivocaban con la Victoria de Samotracia. Lo que hace a la diosa sublime, reduciendo el automóvil de carreras a chatarra (justo como McHale con la limusina), es la imagen ausente de su rostro, el cabello sin coronilla ni cuero ni sombra, la mirada invisible; sus brazos mutilados con que abarca la imaginación del espectador. La imaginación sí es moderna (y la muerte de la imaginación, posmodernidad sobre ruedas). No creo en nada, pero es mi nada.
¿Y cómo mir
Escribió Rilke: «Cuando un árbol florece, la muerte florece en él tanto como la vida». Del mismo modo, hay árboles que en su caída nos enseñan a florecer; y hay extrañas flores que brotan del tronco hendido en las que intuimos la eternidad. Y la eternidad, aquí y ahora, es un momento. Y ya sólo importa que navegando has encontrado en una isla (virtual Samotracia) esta imagen en blanco y negro, y únicamente puedes pensar que es un montaje fotográfico, un truco de ilusionista, manipulación morbosa, literatura, porque eres incapaz de explicar tanta belleza en un instante de horror.
Un truco de magia. Sí. Retorcimiento trágico, manipulación, escultura. Por supuesto. Literatura. Arte. Realidad y deseo, vida y muerte. (Entremedias: un clic de poesía).
5 comentarios:
toda una comparación entre arte
Te has llevado uno de mis juguetes, niño-perdido.
Te lo dejo porque tú sabes explicarlo todo mejor.
(Otros sólo tenemos los ojos abiertos y la boca bien cosida).
... hail to the thief
-*
la victoria de la fascinación de la forma. humano, tanto como el suicidio. es una delicia que lo veas y nos lo escupas con tanta clase, compañero noniñomuerto.
abrazo sinus.
qué bonito, Fran.
esa foto siempre me ha fascinado.
(y mira a ver qué cosas aburdas dice Li-*, que ella también sabe)
graciasmil por las apreciaciones, pandilla del alma, y disculpas por el hurto a mano almada de juguetes desalmados y buenos días por la noche oscura del
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