lunes, 23 de agosto de 2010

eros


En el principio sólo existían el Caos y la Noche, el oscuro Érebo y el profundo Tártaro; la Tierra, el Aire y el Cielo no habían nacido todavía; al fin, la Noche de negras alas puso en el seno infinito del Érebo un huevo sin germen, del cual, tras el proceso de largos siglos, nació el apetecido Eros con alas de oro resplandeciente, y rápido como el torbellino.

(Aristófanes, Las aves)

2 comentarios:

A. dijo...

Así fue. Yo lo recuerdo a menudo. :-)

francisco javier casado dijo...

así es, está escrito en el recuerdo de todos los seres, incluso en el de los dioses, que existen porque no se piensan.

y es por esta razón que cuando uno mira el cielo en noche estrellada no puede evitar "desear"...