martes, 30 de noviembre de 2010

la punta de la madeja

Cuando ella descubrió su primera cana quiso arrancarla de un tirón, pero como el odioso pelo blanco se prolongaba, jaló y jaló, mientras su cuerpo se destejía, hasta que sólo quedó una niña llorando asustada.

(Gustavo Masso)

3 comentarios:

i (latina) dijo...

Uau, qué visual.
¿sabes?, tus entradas de últimamente tienen muchísimo que ver con las cosas en las que últimamente yo también pienso.

Ophélie Amatista García dijo...

Hola =0 me gusta tu blog, tienes hartos gustos con los que concuerdo... de hecho estaba leyendo de unos escritos de Teresa y encontré tu blog.

francisco javier casado dijo...

gracias, pues, por sobrevolar esta superficie de espejo